Es una obra que serviría para exponer las artes tlaxcaltecas y conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Actualmente, es una plaza inconclusa, con un edificio vandalizado y abandonado. Tiene nueve años de ser un elefante blanco.
Este proyecto costó al Gobierno Federal $370 millones 101 mil pesos. El Gobierno del estado de Tlaxcala se encargó de la ejecución.
Se trata de un elefante blanco porque:
Las celebraciones del Bicentenario de la Independencia dieron pretexto a muchos gobiernos para descontrolar sus egos y emprender obras para su interés particular. En el caso de Tlaxcala, la Administración 2005-2011 usó los festejos para empujar la creación de una plaza cultural. El recinto sería magnánimo.
Se eligió un predio ocupado por las oficinas de la Secretaría de Salud local (SESA), algunas habitaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y dos escuelas primarias. Los padres de familia de las escuelas, sin embargo, rechazaron la construcción.
El Gobierno local prosiguió con el plan. El objetivo era concluir la plaza en enero de 2011. No obstante, el rechazo de los padres rezagó la obra. El mandatario rindió su último informe en la explanada de una obra a medias. La plaza se entregó a la Administración entrante (2011-2016) con un avance de 85%.
El gobernador saliente no quitó el dedo del renglón e intentó dejar el inmueble en comodato a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), institución que tenía como rector al hermano del gobernador. Los medios de comunicación y la sociedad tlaxcalteca interpretaron el acto como una maniobra para mantener el control de la plaza, por lo que presionaron al nuevo Gobierno para que detuviera los trabajos.
La nueva Administración suspendió la obra y contrató a una empresa auditora para identificar fallas técnicas y administrativas. Se declararon más de $118 millones de pesos de obra pagada no ejecutada, así como errores en la ejecución de la obra y falta de planos de instalaciones básicas. Al final, la UAT decidió deslindarse del contrato de comodato en 2013.
Apenas en 2018, el nuevo Gobierno estatal (2016-2021) decidió darle un uso alternativo al elefante blanco para otorgarle utilidad a un segmento de la construcción, donde se instalará el Consorcio de Investigación y de Innovación de Tlaxcala del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).
Los factores más importantes que detonaron este elefante blanco son: decisiones desvinculadas del interés público y la falta de un proyecto ejecutivo.
El primer factor detonante fue que se tomaron decisiones desvinculadas del interés público. Se construyó una obra que no se requería. Además, el entonces gobernador rindió su último informe de Gobierno en la explanada de la Plaza Bicentenario y afirmó que era la obra magna del sexenio.
El segundo factor detonante fue que se inició sin un proyecto ejecutivo. No existía un documento técnico que expresara de manera puntual los objetivos del proyecto y las fechas de su conclusión.
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